El día 11 de Junio quedé con Marta para una excursión muy especial:
Las Clavijas de Cotatuero.
Temidas por algunos, admiradas por otros, no son tan feas como las pintan, al contrario.
Las Clavijas de Cotatuero.
Temidas por algunos, admiradas por otros, no son tan feas como las pintan, al contrario.
Se encuentran enclavadas en un circo de excepcional belleza y de gran verticalidad, y la colocación de una sirga de seguridad nos permite disfrutar como en pocos lugares.
En este caso contaba con una compañera que, en el despertar montañero, sentía más empuje por descubrir que temor a lo que vendrá.
Así es como se logra avanzar en experiencia y vivir fuertes emociones, de esas que no se olvidan.
Para rematar la faena, nada como ir a Cotatuero en pleno deshielo, cuando se desata un espectáculo de cascadas entre las que la de Cotatuero hace honor a su salvaje fama.
En este caso contaba con una compañera que, en el despertar montañero, sentía más empuje por descubrir que temor a lo que vendrá.
Así es como se logra avanzar en experiencia y vivir fuertes emociones, de esas que no se olvidan.
Para rematar la faena, nada como ir a Cotatuero en pleno deshielo, cuando se desata un espectáculo de cascadas entre las que la de Cotatuero hace honor a su salvaje fama.
Partimos de la Pradera con un verdor como en pocos lugares del pirineo.




Llegamos a la Cabaña donde es habitual tomar un bocadillo antes que aproximarse a las clavijas, dado que desde aquí empieza a sentirse la tensión, a encontrar resaltes de roca, y a ver de cerca el vacío.


También son frecuentes los escaladores, en una de las vias más difíciles del Pirineo:
El Pilar de Cotatuero.

Enfrente, las imponentes paredes que un glaciar esculpió, superiores a los 400 metros, y que atemorizan a quien las ve por primera vez.

En este punto Marta comprueba que está preparada para subir a las clavijas. A su espalda, a solo 1 metro, tiene un vacío de más de 100 metros a plomo. Hasta la leve brisa parece querer empujarte... mientras justo al lado cae la cascada con un rugido que atemoriza.


He aquí el primer tramo de clavijas. Nos colocamos el arnés y subimos la chimenea casi vertical, de unos 12 metros de altura (como el balcón de un tercer piso).

Ya arriba, encontramos una sirga que seguiremos anclados a ella, pasando un tramo horizontal, otro vertical de 3 metros y seguimos en horizontal sobre el vacío, hasta llegar a la parte superior de la Cascada.

Al fin en el Churro de Cotatuero, espectaculo de cascadas, prados verdes, y sensación de euforia por lo conseguido.




Descansamos en los prados superiores, y nos dimos un remojón en los saltos de agua, de un encanto especial. Yo las he apodado "Cascadas del Paraíso" por su inigualable belleza, con la fuerza de las más grandes y la delicadeza de las Gradas de Soaso, combinadas con la altitud del lugar, que parece que estás "el en cielo".






jaja que bueno, no me acordaba del arbol, es que era increiblemente grante y verlo tumbado aun sorprendia mas, me lo pase muy bien ese dia junto a muchos otros
ResponderEliminarMUY BUEN REPORTAJE UNA FOTOS ESTUPENDAS
ResponderEliminarbape hoodie
ResponderEliminargolden goose
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